Autoentrevista climática

Loretta me cita en el cuarto del ordenador, donde la veo escribiendo en WordPress.

– Yo: Sabía que le encontraría aquí.

– Loretta: Es lo que viene siendo encontrarse con uno mismo, algo que está muy valorado hoy en día.

Nos reímos los dos de la tontuna y tenemos que parar la entrevista.

– Bueno, que vengo a entrevistarle para que me hable del cambio climático.

– ¿Yo? ¿Y eso por qué?

– Porque le leo en Twitter y tengo la sensación de que es usted una negacionista.

– ¿Lo dice porque hago chistes de Greta?

– Bueno, eso es la punta del iceberg, pero leyendo un poco entre líneas y tuits se puede deducir astutamente que algo de eso hay.

– Se podría deducir, no se lo discuto.

– Entonces procede que se explique. Primera pregunta: ¿se considera negacionista del cambio climático?

– No. El problema es que hoy en día se llama “negacionista” a cualquiera que no compre el paquete completo. Y es cierto que yo no lo compro.

– Explíquese usted.

– El paquete completo vendría a ser lo siguiente: el planeta lleva décadas calentándose, la causa es (exclusivamente) la emisión de gases de efecto invernadero de origen antropogénico, las consecuencias serán catastróficas (hay quien dice que en 12 años se acaba la vida del planeta tal y como la conocemos) y la solución pasa por eliminar cuanto antes todas las fuentes de energías no renovables. Y cualquiera que ponga en cuestión algún elemento de la lista sólo puede ser un indocumentado, un malvado o alguien a sueldo de las petroleras. Bueno, si ese es el paquete, yo no lo compro tal cual.

– Vayamos por partes, aprovechando que estudiamos una ingeniería informática y se nos da bien esto de descomponer un problema en trozos manejables. ¿El planeta se está calentando?

– Si recuerda usted la noticia reciente de que julio 2019 había sido el mes más caluroso del que había registros y le dio por abrirla, se hablaba de un aumento de la temperatura media anual en torno a un grado (depende de la fuente) en relación a 1880. Por tanto: sí, creo que el planeta se está calentando.

– Segundo punto: la causa serían las emisiones de CO2 – principalmente – causadas por el hombre en la era industrial. 

– Este punto ni lo niego ni lo afirmo. Me parece plausible, pero no podemos olvidar que el clima en la Tierra cambia constantemente, con nosotros en el planeta y millones de años antes de que apareciéramos. El clima en tiempo de los romanos no era el mismo que en la Edad Media, ni en la pequeña edad del hielo posterior que llegó hasta el siglo XIX. El mero hecho de que debajo de los glaciares que se han descongelado aparezcan personas o utensilios de hace miles de años indica algo muy fácil de entender: entonces no había un glaciar ahí. Por tanto, creo que la evolución del clima en el largo plazo hay que verla con una perspectiva más amplia.

– Pero estaremos de acuerdo en que el consenso científico apunta a las emisiones de gases de efecto invernadero como la causa de la evolución de la temperatura en el último siglo.

– “Consenso” es la palabra que usa la ciencia para decir “a día de hoy es lo que nos parece más probable”. El “consenso científico” hasta el siglo XIX atribuía cualidades sanadoras al sangrado de los enfermos. El “consenso científico” aseguraba que el sol y los planetas orbitaban en torno a la tierra hasta Galileo, Kepler, Copérnico y compañía. Cuando la ciencia tiene evidencias irrefutables deja de haber consenso y empieza la ciencia a secas. Dicho lo cual, y aunque manejo datos un poco antiguos (un paper que leí hace unos años y que ya no está disponible, lo digo a modo de disclaimer): los gases que provocan el efecto invernadero suponen en torno al 1-2% de la atmósfera; de ese porcentaje, el 95% es vapor de agua y sólo el 3,62% es CO2; de ese 3′62%, los humanos contribuimos con un 3,4% y el resto lo pone la Naturaleza (animales, volcanes, actividad biológica de los océanos, putrefacción de las plantas, etc). Resumidamente: si estos datos son correctos, el hombre contribuye aproximadamente con el 0′28% del total de gases de efecto invernadero (en cualquier caso, un porcentaje muy pequeño). Dado que el clima es un sistema intrínsecamente caótico, es posible que el aumento en nuestra contribución sea suficiente para provocar el calentamiento. No lo descarto, pero no lo afirmaría como puedo afirmar que la Tierra es definitivamente redonda.

– Aquí procede una objeción seria: lo importante no es la emisión bruta sino el balance neto, o sea, si la aportación humana está haciendo que las ppm (partes por millón) de C02  en la atmósfera aumenten, y todo apunta a que sí.

– Es cierto. Y eso es un argumento de peso que hay que considerar, pero entonces hay que asumir que la aportación neta de la naturaleza es constante y me parece mucho suponer. En cualquier caso, no sólo hay que tener en cuenta las emisiones sino los sumideros (por ejemplo, la masa vegetal producida por la agricultura o la reforestación). Es más, creo que la mejor manera de neutralizar esta aportación neta humana es concentrarse en los sumideros, luchando sobre todo contra la desforestación, aunque también actuemos sobre las emisiones. Pero migrar de energía fósil a energía completamente renovable, con la tecnología actual, no puede hacerse sino muy progresivamente y teniendo en cuenta las consecuencias económicas. La economía también es un sistema caótico. Y para ciertos problemas – como el transporte aéreo – a día de hoy no hay alternativas.

– ¿Fuera de ese “consenso” que ha citado qué hay?

– Hay bastantes científicos que para empezar tienen problemas para expresar opiniones contrarias, incluyendo las esferas académicas. Por supuesto, son fácilmente desactivados como gente “a sueldo”. Un ejemplo de un paper que no es “negacionista” (como yo, no discute el aumento de temperatura) es este. Hay climatólogos que opinan que hay una correlación más fuerte entre la temperatura y la radiación solar recibida por el planeta que con la cantidad de CO2 en la atmósfera. Y en términos anuales, influyen mucho más fenómenos como la corriente de “El Niño”. Es más, hay científicos que consideran que en el largo plazo estamos en un periodo entre glaciaciones. Pero quede claro que yo ni confirmo ni desmiento tampoco, entre otras cosas porque si no hay unanimidad entre los climatólogos figúrese que autoridad intelectual tengo yo: cero. Pero si yo – que tengo una ingeniería y bastantes lecturas a mis espaldas- no la tengo, figúrese la que tiene Greta.

– Bueno, podría tener una cierta autoridad moral.

– Greta tiene todas las papeletas para ser un juguete roto dentro de unos años. El hecho de ser una adolescente no le confiere autoridad moral ninguna. Y evidentemente su agenda se la marca otra gente, empezando por sus padres. Ellos verán. Yo desde luego no le atribuyo autoridad moral a nadie por el mero hecho de que sea joven y motivada.

– A lo mejor es porque ya está usted mayor y desmotivado.

– A lo mejor. Es algo tan plausible como todo lo que estamos discutiendo.

– Siguiente punto del paquete: “las consecuencias serán catastróficas”. ¿Niega esto?

– Partamos de la base de que, precisamente por ser el clima un sistema caótico, pretender saber cómo se va a comportar a 100 años vista es simplemente imposible. El paper que he citado antes analiza esto en detalle, pero al final lo que se tiene es un rango amplio de pronósticos a los que se asigna una distribución probabilística. Pero cuando se publican noticias por el estilo en prensa el titular siempre habla de la parte peor de la horquilla, aunque el mismo estudio en el que se basa le asigne una probabilidad muy baja. Y eso es lo que se le está quedando a la gente. Con independencia de qué ocurra finalmente, lo que no se puede afirmar alegremente es que pase lo que pase será una catástrofe.

– Ahora me va a citar a Malthus.

– Efectivamente. Malthus predijo que el aumento de la población mundial provocaría un colapso generalizado de recursos y desgracias sin cuento. Pero Malthus no tuvo en cuenta que la tecnología evoluciona y el hombre se adapta. Y resulta que ahora mismo producimos mucho más alimentos por hectárea que hace 50 o 100 años. El hambre en el mundo – esto a los agoreros no les mola – disminuye consistentemente año tras año, igual que aumenta la esperanza de vida o la renta per cápita. Cuando Malthus vivía, un parto tenía un riesgo altísimo y la mitad de los niños morían antes de los diez años. Por tanto: yo no sé cómo será el clima en 2050, pero tengo una razonable confianza de que el hombre sabrá adaptarse a las circunstancias. Que el planeta también lo hará lo doy por descontado, porque lleva millones de años haciéndolo.

– Aunque el nivel del mar suba un metro.

– El mar no es una bañera, pero aun suponiendo que lo fuera, habría que ver la afección en sitios concretos. Un tercio de Holanda está bajo el nivel del mar y ahí siguen los tíos. Ojo, con esto no quiero minimizar el posible problema, digo que no tiene por qué ser catastrófico. Por otro lado, un clima más benigno en ciertas zonas también puede tener consecuencias favorables para la agricultura, la fauna y la flora; que otras zonas empeoren iría en el lote. Pero el balance general no necesariamente tendría que ser peor, como no lo es el actual si lo comparas con la Edad del Hielo. Dicho de otra forma: considerar que el clima del siglo XIX es el único estado ideal del sistema y que apartarnos de él es necesariamente catastrófico no deja de ser una conjetura que va en contra de la propia historia climática reciente del planeta.

– Esta usted en el buenismo climático.

– Llámalo equis. Ojo, que yo podría estar radicalmente equivocado y en realidad estemos a medio viaje de avión de que el sistema caótico de marras se desequilibre y se desate el apocalipsis, pero honestamente lo veo improbable.

– Bueno, cuarto punto: hay que acabar cuanto antes con todas las fuentes de energía con emisiones y pasarnos a las renovables.

– Estoy de acuerdo con la foto final pero no estoy de acuerdo en la forma en que esto se está trasladando a los medios y ocupando la vida política. Me explico: idealmente, si pudiéramos producir toda nuestra energía utilizando sol, viento y agua esto es preferible a la quema de combustibles, del tipo que sea. Ahora bien, venderle a la población que eso es posible en el corto plazo es mentirles. Y eso es lo que me solivianta del caso. A día de hoy el problema es que sigues necesitando un sistema de producción eléctrica de respaldo porque todas esas fuentes alternativas dependen de la climatología. España, entre otros países, hay días que durante periodos largos es capaz de cubrir casi todo su consumo con renovables, pero la mayor parte del tiempo no. Y esto no es una cuestión de poner más molinos o más plantas solares, es una cuestión de que no puedes depender del viento y del sol cuando quieres encender el microondas. Para resolver este problema se necesita una tecnología de almacenamiento masivo que ni está ni se la espera en el corto y medio plazo. Añadamos a todo esto que ya tenemos una fuente de energía fiable, que no tiene emisiones, y que estamos desmantelándola en vez de expandirla.

– La nuclear.

– Exacto. Pero dices “nuclear” y la gente piensa “Chernobyl” o “Fukushima”. Pero no piensa en las cuatrocientas y pico plantas que hay por el mundo que no han dado un problema. Se han roto muchas más presas en el mundo (provocando muertos por centenares) pero a nadie se le ocurriría pedir que cerraran las centrales hidroeléctricas.

– Bueno, está la parte de la gestión de residuos y su tasa de actividad tan larga.

– Es un tema a considerar, pero contrariamente a lo que se piensa una central no produce tantos residuos. Una central en 40 años de operaciones produce la mitad de una piscina olímpica de combustible. Creo que es algo que podemos manejar, al menos mientras la tecnología no nos permita prescindir de ellas. O eso o los franceses son unos inconscientes.

– O sea, que en el cuarto punto del “paquete” su respuesta es un “sí, pero”.

– Exactamente. Puede que dentro de 20 años ya tengamos centrales de fusión o baterías con capacidades de gigavatios. Pero hasta que eso no llegue no se le puede vender a la gente que todo lo que hay que hacer para evitar el cambio climático es poner más molinos, olvidarnos de la nuclear y andar en bicicleta. Por no hablar de que construir y transportar molinos y plantas solares tiene una huella de carbono y un impacto ambiental también. Más eficaz que todo eso es plantar árboles que absorban CO2. De hecho, Europa es un continente cada vez más verde, empezando por España, entre otras cosas porque cada vez vive más gente en ciudades y el bosque, dejado a su albedrío, va a su bola y crece la masa vegetal. Pero eso no lo verás abriendo un telediario.

– Entonces, ¿cómo cabría definir su postura? Negacionismo exactamente no es.

– Podríamos llamarlo “agnosticismo climático”, quizás. Si crees en los valores del Evangelio pero dudas de los dogmas católicos y no estás seguro de que Dios exista, quizás no seas ateo pero creyente-creyente tampoco. Ahora bien, como en toda religión el creyente hipermotivado es más peligroso que el agnóstico. Y ahí hemos llegado a la madre del cordero.

– La histeria.

– Exacto. Las fotos fueras de contexto, los pánicos colectivos, las admoniciones ecologistas predicando la venida del armagedón, la satanización del transporte, los tuits de “vamos a morir” cada vez que pasamos de los cuarenta grados. No, mire usted, si la temperatura media del planeta ha aumentado un grado en un siglo largo, que en su pueblo estén a 45 grados no es síntoma de nada, incluso aunque no sea frecuente. Por poner un ejemplo: en Sevilla llevamos varios veranos relativamente suaves. Cuando yo era pequeño se sobrepasaban los 40 grados continuamente entre junio y septiembre. Pero yo no me atrevería en la vida a decir que el planeta se está enfriando por eso si no veo los datos globales en un tiempo largo. Otro ejemplo más de moda: los incendios del Amazonas están más o menos en la media de años anteriores, pero de repente este año hemos decidido llevarnos las manos a la cabeza. Qué casualidad.

– O sea, le asustan más las personas que el clima.

– Toda esta histeria es el caldo de cultivo perfecto para una amenaza más plausible y más peligrosa en el corto plazo, y es caer en una especie de calvinismo climático. O compras el paquete completo o eres peligroso. Y la gente que está asustada tiende a buscar culpables. Hay políticos con cargo que hablan ya de “refugiados climáticos”. O episodios en series dedicados a una isla que desaparece en el mar por una tormenta provocada por el cambio climático (Madam Secretary). No, mira, no. Cuidar el planeta está muy bien, minimizar la contaminación, tratar los residuos adecuadamente, reforestar, vigilar la diversidad de flora y fauna, etc. Lo de la sostenibilidad y tal. Pero no acojonen ustedes al personal constantemente mezclando churras con merinas, que estas cosas no suelen acabar bien.

– ¿Y qué me dice de las vacas?

– Que me gustan mucho, sobre todo las gallegas. Lamento que cada vez haya menos en el pueblo de mi padre, además de pequeño las veía tirando de los carros de madera tradicionales – los que “cantan” – y molaba tela. Como este.

Resultado de imagen de carro gallego vacas

– Le agradezco el inciso cultural a la par que gráfico, ahora responda la pregunta.

– El ganado vacuno, por su forma de digestión, emite metano (por la boca básicamente, no por el culete). Pero ese metano en general lo absorben las bacterias del suelo. Aquí lo explica muy bien @Luis_I_Gomez (twitter). Antes de la expansión hacia el Oeste de los estadounidenses, había casi 100 millones de bisontes, de los cuales quedaron dos y el apuntador. Pero, que sepamos el clima no se enfrió.

– Eso último es un poco una “boutade”.

– Claro, sólo es para que se vea es que a esto podemos jugar todos.

– Unas últimas palabras, si le parece.

– ¿Me va a asesinar?

– Provocaría un agujero en el continuo espacio-tiempo, mejor otro día.

– Pues a ver, por resumir. Creo que en esto, como en todo, hace falta pragmatismo. Utilizar lo que hay disponible en cada momento de forma racional, evaluar con precisión los costes de las políticas que se aborden para que no sean contraproducentes (no estamos en el mismo punto los europeos que los africanos, por ejemplo) y, sobre todo, no manipular a la gente. El objetivo en el largo plazo me parece loable.

Entran unos enfermeros.

– Veo que le traen la medicación. Le dejo en paz.

– Estupendo, a ver si se me va curando lo de la doble personalidad. Recuerdos a la familia.

– De su parte.

Y ya, sin más, dejamos a Loretta tranquila y despedimos la conexión desde el frenopático. Paz, amor y croquetas.

 

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Un comentario en “Autoentrevista climática

  1. Un sonoro aplauso por la auto entrevista, un género periodístico que bien valdría la pena desarrollarlo. (1) y (2): como sociedad nos estamos tragando una rueda de molino sin protestar, sin analizarlo con tranquilidad y eso del “cambio climático” se ha convertido en una muletilla.
    (sigo con el sonoro aplauso)

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